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LITERATURA indigena venezolana
MITOS,
Cuentos, leyendas
Y ALGO
MÁS
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Ricardo Rojas
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LITERATURA indigena venezolana
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Después
de 500 años, desde la irrupción de la cultura occidental en América, las
lenguas indígenas muestran, no sólo su capacidad de resistencia a negarse a
desaparecer, sino otros conceptos, otras formas de mirar lo cotidiano y lo
sagrado; otras formas de maravillarnos de la riqueza de nuestros idiomas.
. Las características
de la literatura oral primigenia, aparte de ser oral o hablada, es pública,
anónima, colectiva, por lo que es dinámica, cambiante, actualizada, pero
fundida con la tradición, y de múltiples versiones. El narrador cuenta y actúa
al mismo tiempo, mientras el público se deja seducir, celebra, protesta y se
emociona con la ficción. La literatura indígena escrita es la creación
individual o colectiva que se recrea, se piensa y se estructura a partir de los
elementos estilísticos y patrones culturales de nuestro pueblo.
La
primera manifestación literaria de la que se tiene conocimiento en nuestro país
es la llamada literatura indígena, la
cual ha sido conservada por la tradición. Tras una ardua labor de investigación
posterior se han logrado publicar interesantes colecciones de cuentos y
tradiciones, como las recopiladas por Fray Cesáreo de Armellada en su libro Taurón Pantón, ilustrativo grupo de relatos de los indios pemones del
sur de Venezuela.
La
literatura indígena, además de su belleza sonora, de sus maravillosas
historias, tiene la virtud de defender la identidad, de la cual como se ha
dicho ya muchas veces, carecemos mucho de los latinoamericanos en diferentes
regiones.
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Se cree que el hombre apareció en
el territorio que hoy conocemos como Venezuela hace unos 16.000 años. Según
el antropólogo Miguel Acosta Saignes,
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Dioses Aborígenes
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En la mitología indígena venezolana se
hace una recopilación de todas las creencias y religiones de los diferentes
grupos étnicos de Venezuela antes de la llegada de los conquistadores.
Creencias como el origen del mundo, del fuego y de la luz atribuidos estos
generalmente a seres sobrenaturales con forma de animales pensantes y con
capacidad de razonar o también seres humanos con rasgos exagerados o con
poderes sobrenaturales.
Es importante señalar que aunque sean muy
variados los nombres de los dioses, siempre representan más o menos lo mismo:
el sol, la luna, las estrellas, fenómenos naturales, ríos, montañas, etc.
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Espíritu
maligno, dueño del bosque, del viento, demonio de la montaña y señor del
ensueño. Siempre está listo a clavar una espina en la lengua de los que se
atreven a salir de noche y que hacen caso omiso de su silbido de
advertencia.
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Amalivaca
Dios Creador
del mundo y de los hombres. También conocido por otras tribus como:
Amaruaca y Amarivaca. fue el creador de la humanidad, del río Orinoco y del
viento. En principio hizo a los hombres inmortales pero en castigo a sus
faltas, los volvió mortales.
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POESÍA
PALABREO DEL CHAMÁN
Soy la voz del
piapoco en la rama, mi paso es el paso
del lagarto y del jaguar.
Mis ojos miran a lo
lejos, traspasan la selva y llegan
al corazón de la
tierra.
Mis amigos son los
ardientes cunaguaros, las veloces ardillas, las lánguidas iguanas.
Mi canto es el
canto del torrente, que arrastra flores
y ramas en la
espesura.
Piso como la danta,
como el picure.
Veo en el aire
rostros desconocidos, flores y truenos,
tengo el signo de
la flor y el canto.
Soy piedra y
latido, soy rugido de fiera
en la noche, compás
de lluvia en la arena.
Mis cabellos flotan
sobre el río,
soy brillo de
luciérnagas entre la hojarasca.
Pertenezco a la
selva, traigo palabras
de unión y fuerza,
de aliento y de esperanza.
Están escritas en
fuego y sangre nuestras lenguas,
nuestras voces
perviven en el aire,
resuenan a través
de los siglos.
Nuestra fuerza está
en la tierra y la unión con ella,
nuestro vigor esta
en nuestros cantos, en nuestras flautas, en nuestros pasos a través de los
árboles.
Cantemos juntos
dancemos juntos, hablemos a las flores,
a los animales, a
los ríos.
Todos
permaneceremos, cada día seremos más fuertes, creceremos como la hierba, como
el bejuco silvestre, entibiaremos la tierra con calor de sol.
LEYENDA
(tribus tarananas,
yaritagua, acharigua, torondoyes, y zararas.
MARIA LIONZA
Maria Lionza (Yara)
fue una doncella Nívar, hija encantada de un poderoso cacique de Nirgua. El
Chamán de la aldea había predicho que cuando naciera una niña de ojos extraños,
ojos color verde agua, había que sacrificarla y ofrendarla al Dueño de Agua, al
Gran Anaconda por que si no vendría la ruina perpetúa y la extinción de los
Nívar. Pero su padre fue incapaz de hacerlo. Y escondió a la niña en una cueva
de la montaña, con 22 guerreros que la vigilaban e impedían su salida. Ella
tenía prohibido verse en los espejos de agua. Pero un día una fuerza misteriosa
adormeció a los guardianes y la bella joven salio de la cueva y camino hasta el
lago, descubriendo su propio reflejo en el agua. Ella estaba encantada con su
visión. Así despertó al Dueño de Agua al Gran Anaconda, quien emergió de las
profundidades, enamorándose de ella y atrayéndola hacia si. En el lago Maria
Lionza y la poderosa serpiente celebraron una comunión espiritual y mística.
cuando su padre descubrió la unión, intento separarlos. Entonces la Anaconda
creció se hizo enorme y estallo provocando una gran inundación que arrasó con
la aldea y su gente. Desde ese día Maria Lionza se volvió la Diosa protectora y
dueña de las lagunas, ríos y cascadas, madre protectora de la naturaleza,
animales silvestres y reina del amor.
CUENTO
(Warao)
UN MOSQUITO HOMBRE
En una ranchería
sumamente numerosa, vivía una india joven muy robusta. Un mosquito que la vio,
deseando chuparle la sangre, se convirtió en un joven guarao y la tomo por
mujer.
La india estaba
siempre muy gruesa; en cambio su marido, el mosquito, estaba siempre muy flaco.
Por la noche, al
acostarse, dijo el joven guarao a su mujer: “cuelga tu chinchorro cerca del mío
y duerme tranquila cerca de mí” la pobre india, sin saber que era un mosquito
convertido en guarao e ignorando sus intenciones, colgó allí cerca su
chinchorro y se entregó confiada al sueño al lado de su marido. Esto, cuando la
vio profundamente dormida, se levantó y le chupó casi toda la sangre.
A la mañana
siguiente, amaneció la india muy flaquita; en cambio, su marido, el mosquito, estaba muy grueso henchido de
sangre. Poco después del desayuno empezó la india nuevamente a engordar y a la
hora de la cena ya estaba en su estado normal; pues por medio de la mucha
comida había recuperado la sangre. Su marido, por el contrario, oscurecía
extenuando y flaquito, porque durante el día se le iba agotando la sangre.
Llegada otra vez la
noche, el indio mosquito aconsejó de nuevo a su mujer que se acostase a su lado
y, mientras ella dormía, volvió a chuparle la sangre. Así estuvieron varias
semanas, engordando la mujer por el día y enflaqueciendo por las noches, y su
marido engordando por las noches y enflaqueciendo en el día.
Una vez amaneció la
mujer extremadamente flaca; al verla, el indio de la ranchería le preguntó:
¿Qué te pasa durante la noche que todos los días amaneces tan delgada? “No sé
lo que me pasa, contestó la india; desde que mi marido me manda a dormir a su
lado amanezco sin fuerzas y extenuada”
Al oír esto
empezaron los indios a sospechar que ese hombre no era un guarao, sino que era
algún mosquito bravo convertido en forma de hombre, para poder chupar cuanta
sangre quisiera a la india, mientras dormía.
Una noche, antes de
acostarse, llamaron aparte a la mujer algunos indios y le dijeron: mira; “Tu
marido no debe ser un guarao; debe ser algún mosquito y mientras tú duermes te
chupa la sangre si esta noche te manda a dormir cerca de él cuelga el
chinchorro y te acuestas; pero vigila lo que hace y no duermas.
A la hora de
acostarse, la india estaba ya gruesa y el indio mosquito flaquísimo. Este mandó
a su mujer que se acostara allí cerca y ella colgó junto a él su chinchorro
como todos los días; pero fingiendo que dormía, no durmió nada. A media noche, creyendo el mosquito que su
mujer estaba dormida, se levantó del chinchorro y empezó a chupar la sangre. La
india, al sentir la picada, gritó a los otros indios diciendo: Mi marido me
está chupando la sangre; vamos a matarlo. “como el mosquito no había chupado
nada todavía y aún estaba sin fuerzas, la india sola lo mató y lo deshizo en
pedazos. Una vez descuartizado, lo metió
en el fuego y lo convirtió en cenizas cogió éstas en una totuma, salió fuera del rancho, las
sopló en todas partes, al mismo tiempo
que la india muy brava decía: “Estas cenizas se convertirán en zancudo, en
golofas, en moscas en tábanos y en todas clases de plagas.” así sucedió, pues
al día siguiente era tal el número de
zancudos, golofas, moscas negras, tábanos y demás clases de plaga inundaron
aquellos lugares que los indios, no pudieron soportarlos, fueron a vivir a otra
parte.
Aquella noche
durmió tranquila la mujer y amaneció en su estado normal de robustez. Desde
entonces, nunca más volvió a tener marido que le chupara la sangre.
Si aquella india no
hubiera esparcido por todas partes las cenizas de aquel mosquito, no habría
tanta plaga; pero hay muchas moscas, tábanos, golofas y mosquitos bravos,
porque aquel mosquito era el padre de toda la plaga.
MITO
(Pemón)
Kueka era un joven
Pemón Taure Pam que fue a buscar a la joven más bella de la comunidad
Macuchíes, irrespetando las normas establecidas por Makunaima, dios celoso y
estricto Pemón, quien decía que los Pemón se debían casar con los Pemón y los
Macuxi con los Macuxi. Luego de casarse, huyeron y tras ellos fue Makunaima,
quien les encontró y les dijo: "Awarokuruu ...Amoro aukowamumo Chokroro
tatapiche anapo daro..." (¡maldito eres, vivirás siempre abrazado con tu
esposa!). Makunaima sopló al viento esta oración y Kueka y su esposa fueron
convertidos en piedra. Hoy la piedra es la abuela y abuelo de los Pemón,
quienes reclaman su secuestro desde 1998. El embajador alemán ha expresado su
deseo de que "el gobierno venezolano envíe a un grupo de pemones (...) a
Berlín al lugar de espiritualidad" donde está colocada la piedra, para que
"entiendan la intención" del proyecto del que forma parte.