domingo, 16 de octubre de 2016


LITERATURA indigena venezolana

MITOS, Cuentos, leyendas
Y ALGO MÁS
                                                                                                 





Ricardo Rojas

LITERATURA indigena venezolana

Después de 500 años, desde la irrupción de la cultura occidental en América, las lenguas indígenas muestran, no sólo su capacidad de resistencia a negarse a desaparecer, sino otros conceptos, otras formas de mirar lo cotidiano y lo sagrado; otras formas de maravillarnos de la riqueza de nuestros idiomas.
. Las características de la literatura oral primigenia, aparte de ser oral o hablada, es pública, anónima, colectiva, por lo que es dinámica, cambiante, actualizada, pero fundida con la tradición, y de múltiples versiones. El narrador cuenta y actúa al mismo tiempo, mientras el público se deja seducir, celebra, protesta y se emociona con la ficción. La literatura indígena escrita es la creación individual o colectiva que se recrea, se piensa y se estructura a partir de los elementos estilísticos y patrones culturales de nuestro pueblo.
La primera manifestación literaria de la que se tiene conocimiento en nuestro país es la llamada literatura indígena, la cual ha sido conservada por la tradición. Tras una ardua labor de investigación posterior se han logrado publicar interesantes colecciones de cuentos y tradiciones, como las recopiladas por Fray Cesáreo de Armellada en su libro Taurón Pantón, ilustrativo grupo de relatos de los indios pemones del sur de Venezuela.
La literatura indígena, además de su belleza sonora, de sus maravillosas historias, tiene la virtud de defender la identidad, de la cual como se ha dicho ya muchas veces, carecemos mucho de los latinoamericanos en diferentes regiones.

Se cree que el hombre apareció en el territorio que hoy conocemos como Venezuela hace unos 16.000 años. Según el antropólogo Miguel Acosta Saignes,
                                                                      



Dioses Aborígenes
                                                                   
     En la mitología indígena venezolana se hace una recopilación de todas las creencias y religiones de los diferentes grupos étnicos de Venezuela antes de la llegada de los conquistadores. Creencias como el origen del mundo, del fuego y de la luz atribuidos estos generalmente a seres sobrenaturales con forma de animales pensantes y con capacidad de razonar o también seres humanos con rasgos exagerados o con poderes sobrenaturales.
                                                                                  
     Es importante señalar que aunque sean muy variados los nombres de los dioses, siempre representan más o menos lo mismo: el sol, la luna, las estrellas, fenómenos naturales, ríos, montañas, etc.

  
Espíritu maligno, dueño del bosque, del viento, demonio de la montaña y señor del ensueño. Siempre está listo a clavar una espina en la lengua de los que se atreven a salir de noche y que hacen caso omiso de su silbido de advertencia.
                                       



Amalivaca
Dios Creador del mundo y de los hombres. También conocido por otras tribus como: Amaruaca y Amarivaca. fue el creador de la humanidad, del río Orinoco y del viento. En principio hizo a los hombres inmortales pero en castigo a sus faltas, los volvió mortales.




 POESÍA

PALABREO DEL CHAMÁN
Soy la voz del piapoco en la rama, mi paso es el paso
del lagarto y del jaguar.
Mis ojos miran a lo lejos, traspasan la selva y llegan
al corazón de la tierra.
Mis amigos son los ardientes cunaguaros, las veloces ardillas, las lánguidas iguanas.
Mi canto es el canto del torrente, que arrastra flores
y ramas en la espesura.
Piso como la danta, como el picure.
Veo en el aire rostros desconocidos, flores y truenos,
tengo el signo de la flor y el canto.
Soy piedra y latido, soy rugido de fiera
en la noche, compás de lluvia en la arena.
Mis cabellos flotan sobre el río,
soy brillo de luciérnagas entre la hojarasca.
Pertenezco a la selva, traigo palabras
de unión y fuerza, de aliento y de esperanza.
Están escritas en fuego y sangre nuestras lenguas,
nuestras voces perviven en el aire,
resuenan a través de los siglos.
Nuestra fuerza está en la tierra y la unión con ella,
nuestro vigor esta en nuestros cantos, en nuestras flautas, en nuestros pasos a través de los árboles.
Cantemos juntos dancemos juntos, hablemos a las flores,
a los animales, a los ríos.
Todos permaneceremos, cada día seremos más fuertes, creceremos como la hierba, como el bejuco silvestre, entibiaremos la tierra con calor de sol.


LEYENDA
(tribus tarananas, yaritagua, acharigua, torondoyes, y zararas.

MARIA LIONZA

Maria Lionza (Yara) fue una doncella Nívar, hija encantada de un poderoso cacique de Nirgua. El Chamán de la aldea había predicho que cuando naciera una niña de ojos extraños, ojos color verde agua, había que sacrificarla y ofrendarla al Dueño de Agua, al Gran Anaconda por que si no vendría la ruina perpetúa y la extinción de los Nívar. Pero su padre fue incapaz de hacerlo. Y escondió a la niña en una cueva de la montaña, con 22 guerreros que la vigilaban e impedían su salida. Ella tenía prohibido verse en los espejos de agua. Pero un día una fuerza misteriosa adormeció a los guardianes y la bella joven salio de la cueva y camino hasta el lago, descubriendo su propio reflejo en el agua. Ella estaba encantada con su visión. Así despertó al Dueño de Agua al Gran Anaconda, quien emergió de las profundidades, enamorándose de ella y atrayéndola hacia si. En el lago Maria Lionza y la poderosa serpiente celebraron una comunión espiritual y mística. cuando su padre descubrió la unión, intento separarlos. Entonces la Anaconda creció se hizo enorme y estallo provocando una gran inundación que arrasó con la aldea y su gente. Desde ese día Maria Lionza se volvió la Diosa protectora y dueña de las lagunas, ríos y cascadas, madre protectora de la naturaleza, animales silvestres y reina del amor.






CUENTO
(Warao)

UN MOSQUITO HOMBRE

En una ranchería sumamente numerosa, vivía una india joven muy robusta. Un mosquito que la vio, deseando chuparle la sangre, se convirtió en un joven guarao y la tomo por mujer.
La india estaba siempre muy gruesa; en cambio su marido, el mosquito, estaba siempre muy flaco.
Por la noche, al acostarse, dijo el joven guarao a su mujer: “cuelga tu chinchorro cerca del mío y duerme tranquila cerca de mí” la pobre india, sin saber que era un mosquito convertido en guarao e ignorando sus intenciones, colgó allí cerca su chinchorro y se entregó confiada al sueño al lado de su marido. Esto, cuando la vio profundamente dormida, se levantó y le chupó casi toda la sangre.
A la mañana siguiente, amaneció la india muy flaquita; en cambio, su marido,  el mosquito, estaba muy grueso henchido de sangre. Poco después del desayuno empezó la india nuevamente a engordar y a la hora de la cena ya estaba en su estado normal; pues por medio de la mucha comida había recuperado la sangre. Su marido, por el contrario, oscurecía extenuando y flaquito, porque durante el día se le iba agotando la sangre.
Llegada otra vez la noche, el indio mosquito aconsejó de nuevo a su mujer que se acostase a su lado y, mientras ella dormía, volvió a chuparle la sangre. Así estuvieron varias semanas, engordando la mujer por el día y enflaqueciendo por las noches, y su marido engordando por las noches y enflaqueciendo en el día.
Una vez amaneció la mujer extremadamente flaca; al verla, el indio de la ranchería le preguntó: ¿Qué te pasa durante la noche que todos los días amaneces tan delgada? “No sé lo que me pasa, contestó la india; desde que mi marido me manda a dormir a su lado amanezco sin fuerzas y extenuada”
Al oír esto empezaron los indios a sospechar que ese hombre no era un guarao, sino que era algún mosquito bravo convertido en forma de hombre, para poder chupar cuanta sangre quisiera a la india, mientras dormía.
Una noche, antes de acostarse, llamaron aparte a la mujer algunos indios y le dijeron: mira; “Tu marido no debe ser un guarao; debe ser algún mosquito y mientras tú duermes te chupa la sangre si esta noche te manda a dormir cerca de él cuelga el chinchorro y te acuestas; pero vigila lo que hace y no duermas.
A la hora de acostarse, la india estaba ya gruesa y el indio mosquito flaquísimo. Este mandó a su mujer que se acostara allí cerca y ella colgó junto a él su chinchorro como todos los días; pero fingiendo que dormía, no durmió nada.  A media noche, creyendo el mosquito que su mujer estaba dormida, se levantó del chinchorro y empezó a chupar la sangre. La india, al sentir la picada, gritó a los otros indios diciendo: Mi marido me está chupando la sangre; vamos a matarlo. “como el mosquito no había chupado nada todavía y aún estaba sin fuerzas, la india sola lo mató y lo deshizo en pedazos. Una  vez descuartizado, lo metió en el fuego y lo convirtió en cenizas cogió éstas  en una totuma, salió fuera del rancho, las sopló en todas  partes, al mismo tiempo que la india muy brava decía: “Estas cenizas se convertirán en zancudo, en golofas, en moscas en tábanos y en todas clases de plagas.” así sucedió, pues al día siguiente era tal el número  de zancudos, golofas, moscas negras, tábanos y demás clases de plaga inundaron aquellos lugares que los indios, no pudieron soportarlos, fueron a vivir a otra parte.
Aquella noche durmió tranquila la mujer y amaneció en su estado normal de robustez. Desde entonces, nunca más volvió a tener marido que le chupara la sangre.
Si aquella india no hubiera esparcido por todas partes las cenizas de aquel mosquito, no habría tanta plaga; pero hay muchas moscas, tábanos, golofas y mosquitos bravos, porque aquel mosquito era el padre de toda la plaga.



MITO
(Pemón)

Kueka era un joven Pemón Taure Pam que fue a buscar a la joven más bella de la comunidad Macuchíes, irrespetando las normas establecidas por Makunaima, dios celoso y estricto Pemón, quien decía que los Pemón se debían casar con los Pemón y los Macuxi con los Macuxi. Luego de casarse, huyeron y tras ellos fue Makunaima, quien les encontró y les dijo: "Awarokuruu ...Amoro aukowamumo Chokroro tatapiche anapo daro..." (¡maldito eres, vivirás siempre abrazado con tu esposa!). Makunaima sopló al viento esta oración y Kueka y su esposa fueron convertidos en piedra. Hoy la piedra es la abuela y abuelo de los Pemón, quienes reclaman su secuestro desde 1998. El embajador alemán ha expresado su deseo de que "el gobierno venezolano envíe a un grupo de pemones (...) a Berlín al lugar de espiritualidad" donde está colocada la piedra, para que "entiendan la intención" del proyecto del que forma parte.

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